CONPSYENCIA BLOG

En el amor no se sufre. Asume tu libertad y ejércela.
Diciembre 2021

Durante décadas nos han enseñado que el amor todo lo puede, que el amor debe de ser incondicional, que en el amor todo se vale, que para poder gozar de un verdadero amor se debe de sufrir y luchar a tal nivel que se debe dar la vida por el otro, porque eso hace que valga la pena, porque si no duele parece que no podemos disfrutarlo. Pero ¡ya basta¡ los tiempos están cambiando y las cosas ya no son como antes, el poder de la resignificación se hace presente en el amor.

Habrá que ser sinceros y saber que todos hemos pasado por ese amor que nos robó la felicidad, por ese amor que entregamos todo y casi nos deja sin nada. Incluso hagamos lo más sencillo, ¿Tú has sufrido por amor?, en mayor o menor medida, pero al menos una noche de lágrimas puede que hayas tenido; aquí lo importante sería analizar las causas de esas lágrimas. Empezar a comprender que por más que nos pueda doler el amor, tiene fechas de caducidad, tenemos que empezar a diferenciar entre el cariño y el amor, ya que en realidad hay una delgada línea entre lo que se siente, lo que implica y las razones del porqué el querer a la otra persona empieza a cambiar. Si ahora con tu pareja dejas de disfrutar, reír, gozar y estar feliz en la mayoría del tiempo que pasan juntos, y en cambio te la pasas llorando, estando triste, preocupándote y simplemente sufriendo de las circunstancias por las que están pasando, bueno, déjame decirte que es mejor que valores la relación y te empieces a cuestionar, ¿Qué es para mí esta relación? ¿Para qué seguir en la relación? ¿Qué ganancias y pérdidas tengo al permanecer en ella?


Hay que aprender a dejar de luchar por cosas que ya no son importantes, identificar aquellas luchas en las cuales ya no podemos ser unas guerreras, saber lo que implica sostener en alto nuestra dignidad. Sabemos que no es fácil, pero aprender a perder es un arte, saber hasta dónde parar, soltar y dejar de insistir requiere de mucho trabajo aunque puede ser más costoso aferrarse a algo que nos genera más malestar que bienestar. En ocasiones lo que se vuelve un desafío es poder ver las cosas como son, con objetividad, sin contemplar las emociones automáticas que nuestra mente genera: que, si realmente lo amo, que hay ocasiones que me hace feliz y sé que él podrá cambiar, tendré fe y esperanza en que nuestra relación mejore, etc.


Tengamos presente en todo momento el amor propio que generamos con y para nosotras mismas, tener que sufrir nosotras para que la otra persona se sienta mejor, tal vez no sea una buena estrategia de demostrar amor. En ocasiones no podemos seguir adelante en nuestras vidas, metas y sueños con tal de no dejar a la otra persona sola o preocuparnos por si él o ella, logrará salir adelante, en lugar de ver que está haciendo eso en nosotras mismas, ya que tampoco estamos logrando llegar a ningún lugar.


No se trata de dejar a un lado a esa persona con la que desde en un inicio de la relación se están teniendo problemas, pero tampoco se trata de dejar de ver por nuestro propio bienestar, por qué es lo correcto para nosotras y a partir de ahí poder analizar lo que está pasando con nuestra pareja y saber cuál sería la mejor opción para los dos. Poder ayudar a esa persona a la que le tienes cariño, sin que esto te haga sufrir es como poder ayudar dos veces, a él y a ti. ¿Será que el amor no exige perder parte de la propia identidad, ni dejar de ser lo que somos con tal de hacer feliz al otro? Sería bueno empezar a reforzar que si la otra persona me va a amar, va a ser tal y como soy, sin tener que abandonar la esencia que te hace ser la persona que eres y que si la persona no me quiere tal cual soy, quizá no es la persona correcta para ti. Es en este punto donde todo cobra sentido y si trabajamos para evitar sufrir de amor, tendrá un impacto importante en nuestra salud mental; podremos sentir una paz y tranquilidad que no será ficticia.


Uno de los primeros pasos que podemos dar consiste en hacernos preguntas sencillas que nos ayuden a identificar ¿cuál es nuestro nivel de dependencia emocional?, ¿cuál es el origen de ella?, ¿cómo es que se ha sostenido hasta la actualidad? o poder saber ¿por qué razón no puedes renunciar a esa pareja que te causa daño?; las respuestas obtenidas pueden causar la diferencia para poder comprender qué hacemos ahí y qué podemos hacer para salir y mejorar nuestra situación.


Es importante darnos cuenta de que las cosas están cambiando y ahora tenemos todo el derecho de sentirnos empoderadas y saber que somos unas maravillosas personas y que valemos mucho. Solo se tú en todo momento y en cada latido.


¿Qué te parecería tener herramientas que te apoyen en el proceso? Poder ir con un terapeuta que te pueda ayudar a ordenar tus ideas si esto es necesario, tener vínculos fuertes con quien poder apoyarse, como familiares o amigas, poder acudir a talleres o cursos que nos puedan orientar en el camino del amor propio e incluso que nos ayuden a amar la soledad, perderle el miedo y convertirla en una experiencia alegre y fructífera para nuestra vida entera. Empecemos a estar atentas a las cosas negativas para poder aprender y mejorarlas y estar aún más atentas a lo positivo para seguir haciéndolo y poder reforzarlo. Es de mucha importancia poder aprender que podemos sufrir lo que queramos, pero jamás a un nivel que lastime nuestro amor propio.


Estos vínculos saludables y amorosos se dan cuando somos capaces de trabajar y responsabilizarnos de nuestras emociones, compartirlas con los demás y ser empáticos, sería muy interesante tener un mundo en el que nuestras relaciones sean amorosas y de buen trato ¿No lo crees? En el que las personas logremos tener un buen manejo de nuestras emociones, ser más asertivo y vincularnos de forma más efectiva. Sé que es todo un reto y requiere mucho esfuerzo; sin embargo, es completamente alcanzable y ahora te pido puedes preguntarte ¿Qué tan bien manejo mis emociones? ¿He tenido alguna resaca? Cuando me expreso, ¿siento que lo hice bien?



María Fernanda Méndez Morales y Xóchitl Abril Sánchez Ortiz.